Visitar los rincones de la Provincia de Jaén en un fin de semana


Todo el que quiera sentirla cercanía del pueblo ibérico, aquel que supo dar forma propia a las influen-
cias artísticas de los visitantes del oriente mediterráneo, tiene en la provincia de Jaén cita obligada.

De los seiscientos núcleos ibéricos de los cuales se tiene noticia en Jaén tan sólo una veintena ha sido estudiada. Cabe imaginar qué cantidad de monumentos, esculturas, cerámicas, armas, monedas o joyas guardan todavía las entrañas de la tierra, que durante más de dos mil años ha sepultado poblados, ciudades, cámaras funerarias y santuarios. La riqueza del legado ibérico jiennense, que se desarrolló entre los siglos VI y II antes de Cristo, se presenta en el Museo Provincial como algo cercano y vivo.

La colección estrella del recinto está compuesta por las piezas de Cerrillo Blanco encontradas en Porcuna. Más de treinta esculturas de piedra arenisca donde se mezclan imágenes de guerreros con las de animales reales y mitológicos. El por qué de la destrucción de las estatuas poco después de su realización y su traslado al lugar donde aparecieron en 1975 es uno de los más apasionantes misterios que todavía guarda la cultura ibérica. Junto a los fondos de Porcuna, el conjunto estatuario de El Pajarilla, en Huelma, destaca por su enorme calidad plástica y por los secretos que encierra. Las piezas fueron encontradas en el mismo lugar donde se esculpieron, en el exterior de un recinto funerario. También es posible contemplar en el museo el relieve de Mogón, que representa una divinidad y que ha sido calificada como la pieza más grande de esta cultura que ha llegado hasta nuestros días.

Abundan en las vitrinas las fíbulas con que los íberos sujetaban sus túnicas, así como los exvotos de bronce y de piedra de unos ocho o diez centímetros con que rendían culto a los dioses pidiendo su intercesión. El visitante puede observar la cerámica de origen griego o fenicio que se utilizaba como moneda de cambio y signo de poder y algunas falcatas, que tal vez inspiraron al artista que las esculpió entre las ropas de un guerrero de piedra.

Además del museo provincial, la huella ibérica es visible en murallas ciclópeas como la de Ibros; en ciudades fortificadas como Puente Tablas; en los propios yacimientos de Porcuna y El Pajarillo; en los lugares mágicos que acogieron santuarios en Despeñaperros y Castellar y en cámaras funerarias como las de Castellones de Ceal, La Guardia, Cástulo o Toya. Esta última, en el término municipal de Peal de
 
Becerro, resulta de especial interés al tratarse del sistema de arquitectura funeraria más completo que se conoce en Iberia. El mestizaje cultural del legado ibérico en Jaén también se hace patente en los restos encontrados. Las relaciones de fenicios y griegos y, posteriormente, de cartaginenses y romanos que explotaron las minas de Sierra Morena, convirtieron a los paisajes que hoy forman la provincia jiennense en esa tierra de paso, cruce de caminos, que luego la ha definido durante siglos.

El Museo Provincial de Jaén guarda con esmero un pedazo de historia de la península. Mientras, bajo sus tierras, cerámicas, monedas, y esculturas esperan ver de nuevo la luz.