Asturias: paso obligado del Camino de Santiago
Innumerables sendas recorren el paisaje asturiano. Son rutas de honda tradición, que siguen los pasos del apóstol Santiago hacia Compostela. Caminos de peregrinación que gozan de playas recoletas, agrestes montes y riquísima cultura.
El camino de peregrinación que recorría la costa del Cantábrico entraba en Asturias por la población de Tina, donde se situaba el monasterio de Tinamayor, para segillr hacia Pendueles, donde el monasterio de San Acisclo procuraba hospedaje al peregrino. La villa de Llanes, amurallada en parte, ofrece las más diversas muestras de arte románico antes de llegar a Celorio donde destaca el cenobio cisterciense de Bedón.
Pasada la ría de Ribadesella, tras visitar la iglesia románica de Santa Maria de Junco, se llega a tierras de Colunga, donde se encuentra la parroquia dedicada a Santiago de Gobiendes. Y hacia Villaviciosa se levanta otra iglesia prerrománica, la de San Salvador de Priesca. Desde aquí, un camino continuaba a Gijón por la costa, en cuya ruta se sitúa la iglesia de San Salvador de Deva. Arrasada en época de Pedro el Cruel, la villa gijonesa apenas conserva nada de su época medieval, aunque en su interior destacan las interesantes huellas dejadas por la civilización romana.
El resto del recorrido de este camino milenario pasaba por el Cabo de Peñas, donde se pueden encontrar las iglesias románicas de Piedeloro y Logrezana, ambas en Carreño, en dirección a Avilés pueblo que conserva las ermitas medievales de San Nicolás de Bari, San Francisco y Sabugo. Cruzada la desembocadura del Nalón, se alcanza el pueblo marinero de Cudillero y, un poco más allá, las iglesias de San Martín de Luiña y Soto de Luiña, con iglesia y hospital de peregrinos ya restaurado.
Poco resta ya para culminar la peregrinación asturiana por una costa que protege sus pequeñas calas y playas entre cortados riscos en los que destaca el verde esmeralda de su vegetación. A continuación, Luarca, que reduce sus restos medievales a la torre de Villademoros, ofrece empinadas y empedradas calles para un caminante al que apenas le resta nada hasta alcanzar la frontera gallega, atravesando la ria del Eo en barcas tierra adentro por el puente de Vegadeo.
No es ésta la única ruta que atraviesa Asturias en busca de las huellas de Santiago. Existe un camino por el interior de la naturaleza asturiana cuya mayor admiración la producen los picos de Europa. Una tercera opción permite llegar hasta Galicia entre uno y otro sendero, demostrando que los caminos de Asturias son múltiples y diversos y que cada uno de ellos puede deparar al viajero emociones y recuerdos inolvidables.
Texto: Pedro Aguirre
- Inicie sesión o regístrese para enviar comentarios