Castellón y la Costa del Azahar, playas de agua azul en el litoral de Valencia


Conocer el interior de la Costa Azahar es descubrir unas tierras enormemente atractivas, tanto por su agreste geografía como por la singularidad de sus tradiciones y cultura. Castellón conjuga las limpias playas del litoral con una orografía agresiva en el interior. Paisaje y paisanaje que imprimen un estilo propio, ideal para todos los gustos.

Nadie duda del intenso azul del mar y la finísima arena de las playas de Oropesa del Mar. Porque en Costa de Azahar, el mar bordea pueblos llenos de belleza donde poder degustar su fantástica gastronomía. Arroces, pescados y mariscos recién capturados fundamentan el arte culinario castellonense. Pero la fama de Peñíscola, la propia Castellón, Benicarló o Burriana, no quitan protagonismo al interior de esta provincia, la segunda más montañosa de España. Quizá el pico Penyagolosa, sea el punto de partida para estas tierras mar adentro. Constituye, con sus 1. 813 metros de altura, el techo más alto de la Comunídad Valenciana.   
 
Un clima seco proporciona vegetación y arbolado espléndidos donde poder respirar aire puro y disfrutar de la naturaleza. En estos parajes la disparidad de actividades se hace patente. Los más cinegéticos pueden encontrar especies como el jabalí o la capra hispánica y los amantes de los equinos pueden recorrer a caballo lugares de gran belleza, descubriendo así un interior apenas tocado por la mano del hombre.

Pero además, pueblos como Morella, Villafranca del Cid o Todolella demuestran la importancia histórica y monumental de la región. Y lugares como Alcora, Onda o Ribesalbes exponen sus trabajos cerámicos, labores artesanales heredadas desde hace siglos y transmitidas de generación en generación.

Castellón se alza como una provincia marcada por la historia donde sus limpias aguas proporcionan al visitante un paisaje azulado que se combina con la práctica de los más variados deportes naúticos. El interior muestra parajes de gran belleza cargados de tradición. En él se esconden pueblos que mantienen vivo el arte y la cultura heredada de los antepasados. Si a ello se une la gastronomía y la artesanía, cada vez más en alza, su singular oferta se convierte en lugar propicio para cualquier visitante, porque la diversidad de Castellón se convierte en punto ideal para todos los gustos.
 

 

Por R. Alba