Castilla La Mancha, la sierra manchega y sus atracciones
En el corazón de la sierra manchega, entre las sierras Cazorla, Segura y las villas, se esconde uno de los parajes más espectaculares e insospechados de la provincia de Albacete: el nacimiento del río Mundo y el paraje de los Chorros, que no dejan de recibir los elogios de los que se acercan para contemplar estos rincones.
Allá, por el siglo Xv, se supone que de la mano de Jorge Manrique, unos textos ya daban buena cuenta de tal derroche de belleza. Se conocen también otros documentos fechados en el XI, que igualmente recogían fragmentos que referenciaban el entorno de la localidad de Riópar. El pueblo primitivo, conocido como Riópar Viejo se encuentra sobre una elevación del terreno, y ocupando lo que antaño fuera un poblado romano. En la actualidad, se encuentra casi abandonado.
Algunas viviendas están siendo recuperadas por parte de antiguos vecinos del pueblo con el fin de utilizadas para el descanso de fin de semana y el veraneo. Riópar fue reconquistado por Alfonso VIII en el año 1213, siendo municipio independiente durante sesenta y dos años, cuando un privilegio de Alfonso X la hizo depender de Alfoz de Alcaraz. Durante el siglo Xv, la localidad pasó a pertenecer a la familia de los Manrique, condes de Paredes de Nava, tras largos años de disputas con el Marquesado de Villena.
De máxima relevancia, en el devenir histórico de Riópar, es el establecimiento de su famosa industria metalúrgica. Carlos III autorizó al vienés Juan Jorge Graubner, en 1772, para explotar las minas de calamina y el establecimiento de la fábrica de latón. Este acontecimiento provocó el lento abandono de Riópar y su asentamiento alrededor de las industrias, dando origen al nuevo pueblo de Fábricas de San Juan de Alcaraz, que así es como se llama realmente la localidad que se conoce como Riópar. De los talleres que se esconden tras sus viejos muros han salido y salen extraordinarias piezas de bronce y latón en cuya fabricación se siguen utilizando métodos artesanales. Auténticas obras de arte que muestran tanto la imaginación como la habilidad de los artesanos broncistas. Riópar se ha convertido en un punto de referencia fundamental en lo que a la artesanía del bronce se refiere.
Del Riópar Viejo quedan las ruinas del castillo, de origen árabe, del siglo XIII, que aún conserva buena parte de su torre del homenaje. Recientemente se ha restaurado la iglesia del Espíritu Santo, edificio de estilo gótico del siglo Xv, con una sencilla portada de arco ojival.
Como lugar de inexcusable visita son los Chorros del río Mundo. Se encuentran bien señalizados desde este pueblo. Una vez dejado el vehículo en una explanada, y tras un pequeño paseo entre pinares, se llega hasta la grandiosa pared rocosa, por la que se precipitan las aguas formando cascadas escalonadas hasta ir perdiéndose entre el bosque. Se trata de un maravilloso ejemplo de surgencia kárstica. Un sendero conduce hasta la misma salida de las aguas. Desde donde es posible ver de cerca el mismísimo nacimiento del río Mundo y la caída de las aguas al vacío.
En las alturas de la Almenara o el Malojar es posible contemplar extraordinarios paisajes. Otros puntos de interés: la Fuente Grande, el cortijo de la Basilia o el puerto del Arenal, lugares dotadas de la infraestructura necesaria para disfrutar de un buen día en parajes de excepcional belleza.
Texto: M. C. Ros
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