Provincia de Tarragona: la ciudad de Tortosa en el Valle del Ebro
Tortosa y el Valle del Ebro
La provincia de Tarragona, bien conocida por sus famosas playas de la Costa Dorada, ofrece también en su parte más interior, atractivos de inusual belleza. Así desde Tortosa a Miravet o a Vila-Seca, y en otras poblaciones de este recorrido, se levantan fuertes muestras de la historia de Tarragona. Son los castillos, antiguas construcciones militares que en otro tiempo fueron protagonistas y testigos mudos de nuestro pasado.
La ruta de los castillos del sur se inicia en la ciudad de Tortosa y nos traslada con la imaginación a la época medieval.
La ciudad de Tortosa figura entre las poblaciones más monumentales de Cataluña. En el año 712 fue conquistada por los musulmanes, cuya larga dominación ejerció en la ciudad una profunda influencia. El año 1035 se convirtió en Reino de Taifa, produciéndose en el territorio un gran florecimiento de las ciencias y de las artes. Uno de los claros exponentes de esa época es el castillo de la Suda, en Tortosa. La grandeza de este Reino de Taifa acabó en 1148, cuando la ciudad fue conquistada por el conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV, quien convirtió el castillo en residencia real y centro de reunión de numerosas Cortes de Aragón. Tras sufrir diversas trasformaciones a lo largo de la historia y actualmente restaurado, se ha convertido en Parador de Turismo. De la antigua edificación que impone su silueta desde la parte más elevada de la ciudad, se conservan las murallas, las puertas de acceso al recinto, la nave del polvorín, una sala con ventanas tríforadas, el patio de armas y un conjunto de galerías subterráneas.
En la capital del Priorat, Falset, el castillo románico que preside el perfil de la población fue construido también en el siglo XII y vio nacer en él a Eleonor María de Aragón, Reina de Chipre. El castillo-monasterio de Escornalbou, en el término de Riudecanyes, es uno de los monumentos más singulares de la comarca y un punto turistico habitual, en donde se realizan actividades culturales.
Castillo de Miravet
Remontando el río Ebro hacia el norte, en su margen izquierda, se halla el castillo de Miravet, construido por los templarios en el siglo XII, la fortaleza imponente y bellísima, constituye una de las construcciones militares más notables de Cataluña y posiblemente de Europa.
En los últimos años se han realizado numerosas obras de mejora, con la consolidación del bloque principal del recinto, así como la restauración de sus salas interiores. Actualmente abierto al visitante, que queda admirado por sus altas e impresionantes murallas, compone una imagen majestuosa difícil de olvidar.
Castillo de Escornalbou.
Fundado en 1166 como comunidad de curas de San Agustín, aunque anteriormente ya había sido fortaleza musulmana. Restaurado a principios de este siglo, el conjunto arquitectónico conserva la iglesia, de estilo románico de transición del siglo XIII, la sala capitular y otros elementos de interés del antiguo convento. Su emplazamiento constituye un espléndido mirador sobre el campo de Tarragona.
En la misma comarca del Baix Camp, el castillo de Vila-Seca y el castillo de Vilafortuny en Cambrils completan este itinerario a través del patrimonio histórico del sur de la provincia. Ya en el siglo XV se tiene constancia de la existencia del castillo de Vila-Seca y a inicios del siglo XVIII fue comprado por el cónsul holandés de la época quien lo hizo reconstruir, de ahí su aproximación al tipo de castillo holandés que presenta hoy en día. En cuanto al castillo de Vilafortuny en Cambrils, también de época medieval, se utiliza actualmente para manifestaciones de tipo cultural como conciertos y exposiciones.
Por M. Palacios
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