Monasterios y conventos de Granada: la maravilla del monasterio de La Cartuja


MONASTERIO DE LA CARTUJA

El monasterio se eleva sobre e! cerro de Aynadamar, uno de los sitios más hermosos de Granada, elogiado por escritores árabes como Ibn al-Jatib o Ibn Battuta, donde, rodeados de hermosas huertas y jardines con abundantes aguas que venían del cercano monte de Alfacar, se situaban espléndidas casas.

Se accede al recinto por una portada plateresca adornada con escudos de España y una hornacina con una Virgen de madera, tras la cual se da paso a la iglesia y al monasterio.

El monasterio constaba de la sala Capitular, refectorio y capítulo de Monjes, claustro, casa prioral y claustrillo. De estas dependencias no se conservan ni el claustro ni las viviendas de los monjes, que fueron derribados en 1842. La entrada al monasterio se realiza por el claustrillo, patio con arcos dóricos, que da paso al refectorio y resto de dependencias. La iglesia, que se comunica con el claustrillo, es de cantería con una hermosa torre que se alza en un lateral de la capilla Mayor. La fachada es muy simple destacando la estatua de mármol blanco de San Bruno en el centro y las puertas de madera con clavos de bronce. El templo consta de una sola nave ricamente adornada y dividida en tres partes destinadas una a los monjes, otra al lego y la más cercana a la entrada al pueblo. Una cancela de

 
 

cristales colocada al fondo del ábside da paso al sanctasantórum o sagrario, hecho con variedad de mármoles de color. En su ornamentación destacan obras de Risueño, José de Mora y Pedro Duque Cornejo, así como el fresco que cubre la cúpula, obra de Palomino y Risueño. El centro de la capilla lo ocupa un tabernáculo de mármol, dentro de él se halla el sagrario, hecho con maderas preciosas y bronces dorados para sustituir e! primitivo de plata robado por las tropas francesas. A cada lado de! sanctasantórum
hay una capilla para velar e! sagrario visible desde los óculos.

En todo el conjunto sobresale la sacristía, obra barroca del cantero Luis de Arévalo y del tallista Luis Cabello. Deslumbran los efectos de luz y perspectiva que se consiguen con e! juego arquitectónico de lineas. Está elevada sobre un zócalo de rico mármol de Lanjarón y dividida en cuatro espacios por pilastras adosadas de mármol, en la parte superior se abren ventanas a forma de tragaluces. El fondo, cubierto con una cúpula, es también de mármol con un retablo de variados dibujos y colores que cobija la imagen de San Bruno en el centro y, en la parte alta, la imagen de la Inmaculada realizada en alabastro bajo el escudo de España. Al lado de este retablo llama la atención una estatua de San Bruno, obra de José de Mora.
 

 

CONVENTO DE SANTA CATALINA DE ZAFRA

A cambio de unas casas en el Albayzín, donde la Reina Católica fundó el convento de Santa Isabel, los monarcas donaron a dona Leonor de Torres, viuda de su secretario real Hernando de Zafra, un conjunto de construcciones para que a su vez fundara este convento en 1520. La iglesia es de portada renacentista al estilo de Siloé con arco de medio punto y nicho con la estatua de santa Catalina de Siena y escudos.
En el resto de la iglesia hay obras como El matrimonio místico de Santa Catalina, cuadro de Bocanegra, bustos del Eccehomo y de la Dolorosa, de José de Mora y la escultura de la Virgen con el Niño, de Risueno, entre otras. La pila bautismal es una fuente árabe.
Entre las construcciones que componen este convento está la casa árabe de Zafra, del XVI, que se conserva íntegra. Está formada por patio con salas y galerías de arcos pintados y alberca en el centro con una fuente. Las galerías superiores conservan celosías musulmanas. Es un ejemplo de arquitectura nazarí.

 

 

MONASTERIO E IGLESIA DE SAN JERÓNIMO

Fue fundado por Isabel y Fernando en Santa Fe y trasladado al poco tiempo a Granada capital, y se comenzó su construcción en el lugar que hoy ocupa el hospital de San Juan de Dios. Posteriormente volvió a ser trasladado al lugar conocido como Dar Ibn Murdi, donde se ubica actualmente.

El monasterio se articula en torno a dos patios. El primero, de grandes dimensiones, tiene el cuerpo bajo de estilo gótico con 36 arcos semicirculares y un segundo cuerpo de piedra con labor gótica. Siloé le añadió siete portadas, una de las cuales da paso a una sala en la que hay un sepulcro de ornamentación plateresca donde yace don Gerónimo de Madrid, abad de Santa Fe. Todas estas portadas correspondían a capillas y cntcrramientos de grandes familias de la ciudad. El patio segundo, acabado en 1520, es de estilo renacentista con resabios góticos y mariscos y siete arcos en cada uno de sus lados con basas, capiteles y cimacios al estilo árabe.

La iglesia se comenzó a levantar pobremente al estilo gótico, hasta que se asignó la capilla Mayor para enterrar al Gran Capitán y se encargaron las obras a Jacobo Florentino el Indaco y, a su muerte, a Siloé, lo que convirtió a este templo en una de las mejores muestras del Renacimiento español.

Su exterior, en la parte baja, es de piedra de Albcar y Elvira y sobre ella, un escudo de armas sostenido por ángeles. Por encima se sitúa el techo de la capilla Mayor, semioctogonal, con figuras en el centro sosteniendo una leyenda y medallones con los retratos de los patronos y sus escudos de armas. A la derecha de la entrada está la torre, demolida en su parte superior por los franceses para hacer el puente Verde. La fachada fue decorada por Siloé con el escudo de los Reyes católicos y sus cifras y una maravillosa ventana sobre la que aparecen los bustos de los santos Pedro y Pablo.

El interior tiene una sola nave de cabecera semioctogonal y cuatro capillas a cada lado cubiertas con bÓvedas. Al pie del altar mayor se encuentra enterrado Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán.

La capilla Mayor está ocupada por
de la IgleSia.  un gran retablo, una de las piezas más notables de la imaginería española. Presenta cuatro cuerpos que se alzan sobre un sotabanco completamente decorado con relieves de santos. Sobre el Último cuerpo se sitúa el ático que presenta una decoración con relieves flanqueado en los laterales con las figuras orantes de! Gran Capitán y su esposa la duquesa. El cuarto cuerpo, escudos y áticos y algunas partes más, fueron agregadas en 1605 y son de valor y calidad inferior a la parte original.

 

 

Otros monasterios

 

Convento de Santa Isabel la Real.

Por la calle de Santa Isabel la Real se llega al convento del mismo nombre fundado a espaldas del palacio de Dar al-Horra. Su nombre significa casa de la sultana, de la reina o de la señora, por ser ésta la residencia de la familia real nazarío Está situado dentro del recinto de la alcazaba antigua, probablemente sobre el solar que ocupó el alcázar del rey zirí Badis del XI. Se cree que aquí residió la madre de Boabdil, Aixa. El convento fue anteriormente palacio de reyes moros, y antes de ser adaptado como convento, se construyó la iglesia de portada ojival y una sola nave con capilla mayor en alto. El convento se construyó entre 1574 y 1592. A su derecha se encuentra la huerta de Santa Isabel, en la que queda una alberca de una de las casas árabes del XVI.
 

Monasterio de Santa Paula. Fundado a principios del XVI por don Jerónimo de Madrid, abad de Santa Fe y don Antonio de Vallejo, caballero de Granada. Se incorporaron al edificio otras dependencias de origen árabe conservándose algunos restos dentro del convento. La iglesia fue construida a la vez que el monasterio con armadura mudéjar en su única nave.
 

Ermita de San Sebastián. En el paseo del Violón, en el lugar donde Doabdil entregó las llaves de su reino antes de continuar su camino hacia el destierro, se levantó la ermita de San Sebastián, antiguo morabito o lugar de oración en tiempos musulmanes.