El castillo de Bellver en Palma de Mallorca
Entre el bosque de mástiles de las embarcaciones varadas en la bahía, la ciudad de Palma ofrece una rápida sucesión de monumentos, palmeras y tejados. Sólo el bien dibujado castillo de Bellver parece dominar sobre la perspectiva urbana.
El castillo de Bellver dispersa sus cuidadas formas sobre una elevación del terreno, tal y como corresponde a una fortaleza. Mas su diseño se asemeja más a un palacio que a una fortificación, aunque no hay que olvidar que ha sido durante muchos años prisión de personajes insignes.
Alcanzar lo alto de sus murallas y la cumbre de sus cuatro torres es el resultado del sudoroso esfuerzo volcado en trepar por una larga escalinata, pero la perspectiva que se consigue una vez allí compensa el trabajo.
Desde tan privilegiada loma es posible contemplar el centro histórico de Palma. Destaca sobremanera la catedral, principal muestra del gótico mallorquín y de las corrientes artísticas asentadas en la isla entre los siglos XIV y XIX.
Su complicado diseño exterior, plaga\0 de arbotantes y contrafuertes, soryrende y compite con el despliege interior, donde las diferentes capillas y el Museo Catedralicio reúnen un buen catálogo de arte barroco entre obras de otras épocas.
Cerca, el casco antiguo guarda un buen puñado de imágenes alrededor del paseo del Borne, convertido en el eje principal y a cuyo alrededor se agolpan calles medievales flanqueadas por las elegantes fachadas palaciegas, que confieren a la ciudad un aire noble y señorial, y las de~orosas casas de pisos decimonónicos. ¿ntre éstas, destacan las de Colom, Villalonga, Oleo, Truyols y Oleza, situadas entre la catedral y la plaza de Cort.
Fragmentos de Conce Alonso