Santatonada de forcall: fiestas del Solsticio
Dicen que en una noche oscura los santos Pablo y Antonio llegaron al pueblo castellonense de Foreall. En esta villa decidieron vivir ambos, como ermitaños, ocupando una barraca muy pobre, construida con troncos y ramas de pino. Los eremitas huían de una legión de demonios que, sin embargo, consiguieron alcanzarles. Esta leyenda es el origen de la fiesta que cada dieciséis de enero se celebra en el pueblo.
La adopción del calendario gregoriano y la cristianización de este tipo de actos desplazó la festividad hasta el16 de enero. Las fiestas del pueblo de Forcall guardan, quizás de fonna inconsciente, esa esencia pagana, sobre todo, con aquellos actos que tienen como protagonista al fuego y al árbol. Aquel, como elemento básico, purificador, renovadar y simbólico del poder del sol. Este, como analogía del resurgir de la naturaleza con el inicio de la primavera. La representación forcallana ha tenido como principal baluarte para su mantenimiento a lo largo de los años a la Associació Confraria de la Santantonada de Forcall.
La fiesta comienza con la construcción de una barraca en la que, luego, serán quemados los santos. Los árboles, los mayos, son talados, derramados y decapitados y permanecen varios días en el lugar más céntrico de la villa. Luego, se vuelven a alzar y se les incorpora la copa, la capo!la, entre los gritos de alegría de la gente. Revestir los mayos con ramaje verde era, antiguamente, cuestíón de los masoveros que aportaban dos cargas de leña verde cada uno. Elemento primordial de la cabaña son las dos puertas, una de entrada y otra de salida, que prevén los siguientes sucesos.
Una vez construida, la cabaña es habitada por San Antonio y San Pablo que llegaron a la villa huyendo de una legión de demonios. Ermitaños ambos, visten con sendas capas negras, sombrero de ala ancha y largas y blancas barbas.
La fiesta comienza con la construcción de una barraca en la que, luego, serán quemados los santos. Los árboles, los mayos, son talados, derramados y decapitados y permanecen varios días en el lugar más céntrico de la villa. Luego, se vuelven a alzar y se les incorpora la copa, la capo!la, entre los gritos de alegría de la gente. Revestir los mayos con ramaje verde era, antiguamente, cuestíón de los masoveros que aportaban dos cargas de leña verde cada uno. Elemento primordial de la cabaña son las dos puertas, una de entrada y otra de salida, que prevén los siguientes sucesos.
Una vez construida, la cabaña es habitada por San Antonio y San Pablo que llegaron a la villa huyendo de una legión de demonios. Ermitaños ambos, visten con sendas capas negras, sombrero de ala ancha y largas y blancas barbas.
Un diablo-espía, sin embargo, ha conseguido encontrarles y, sin dudar un instante, corre en busca de la legión diabólica. Los santos, ensimismados en sus oraciones, no se dan cuenta del peligro y abren la puerta, tranquilos, cuando tres sonoros golpes son propinados por el ejército de botargas blancos que no tardan en atar sus manos.
Así, la muñeca derecha de San Antonio queda firmemente sujeta a la izquierda de San Pablo por una larga soga de cuyo extremo tira el despu!lat, llevándoles por todo el pueblo. Este es el diablo principal, vestido con mono blanco de lienzo, adornado con dibujos de demonios, sapos y serpientes, así como con rayas rojas en las pemeras. En la nuca lleva sujetas una o más vejigas de cerdo como alusión a la fertilidad.
Sus seguidores, los botargas visten de forma similar, aunque aquél lleva la cara destapada y éstos la cubren con una caperuza de tela que deja ver los ojos y la boca a través de unas pequeñas aberturas. Empuñan cachiporras o pellots de papel prensado, aunque antiguamente eran vergajos de toro o fuets, con las cuales golpean a los santos, a las mujeres y a la madre tierra con el inconsciente propósito de provocar la fecundidad vegetal y humana.
Los más malignos escalan a las casas y hurtan, a través de las ventanas, sabrosos dulces de miel y vino. Otros, hambrientos de otra especie, persiguen a las mujeres dándoles indiscretos pellizcos. En la plaza, el fuego ha hecho presa en la cabaña de los santos y crepita con fuerza sobre la corteza de los pinos. Los diablos, protegidos por sus vestidos impregnados con la sangre de dragones y serpientes, inician, frenéticos, un baile que les lleva a atravesar la cabaña de una puerta a otra, entre las llamas. No son los únicos que prueban el calor de las llamas, pues el demonio más gordo, quizás el gran Satán, tira de la soga que ata a los santos y les obliga a entrar en la cabaña.
Pero San Antonio no se da por vencido y lucha elevando una gran cruz que fulmina al instante a todos los botargas. Sólo una mujer, símbolo de la tentación e inmune al conjuro hecho por el santo que ha logrado salir, junto con su compañero, de entre las llamas, continúa la danza al compás de cohetes y bengalas hasta que desaparece según se consume totalmente la cabaña.
. Entonces, desde todos los rincones, llegan toda clase de animales: cerdos, pollos, perros, mulas, gatos, cabras ... , que, guiados por sus amos, dan dos vueltas alrededor de la hoguera para purificarlos y bendecirlos.
OTRAS FIESTAS DE DICIEMBRE
Día 17
San Pobla (Mallorca). Fiestas de San Antonio Abad.
Día 19
Donostia-San Sebastián (Guipuzcoa). Tamborada de San Sebastián.
Día 20
Igualada (Barcelona). Fiestas de San Antonio Abad. Els Traginers.
Día 27
El Burgo de Osma (Soria). Jornadas de la Matanza. Todos los fines de semana hasta el treinta y uno de marzo.
Fragmentos de V. Saornil
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