El Valle de Benasque en Huesca, Aragón


El valle de Benasque es uno de los lugares más espectaculares del territorio nacional. Su estratégica, situación, arropada por las gigantescas cumbres pirenaicas, y el pueblo de Benasque, villa y cabeza del valle, y la estación de esquí de Cerler hacen que éste sea un buen destino, no sólo para la práctica del esquí, sino también para el ocio en contacto con la naturaleza y para conocer los singulares pueblos del Pirineo. Adentrarse en el Valle de Benasque es encontrarse con uno de los parajes de montaña más impresionante de España. El pueblo de Cerler, el más alto de los Pirineos; el curso del río Esera, la villa de Benasque y las cumbres que lo rodean forman un particular mundo que se disfruta con intensidad a través de todos los sentidos. Verdes laderas, extensos lagos, manantiales, bosques y pequeños pueblos de montaña crean este conjunto de inusual belleza.
 
También denominado el Valle Escondido, tiene sus límites bien definidos por las altas cumbres que los rodean. Cumbres muchas de las cuales superan los tres mil metros de altura: el Aneto, las Maladetas, el Perdiguero yel Poset son los de mayor altitud. El Valle de Benasque está enclavado dentro de la comarca de Ribagorza, al nordeste de la provincia de Huesca, en la cuenca alta del río Esera, cuyas aguas atraviesan de norte a sur el valle. El Esera tiene su nacimiento en los altos glaciares del Aneto y Las Maladetas. Por efecto del deshielo, desde aquí corren sus aguas hasta la salida del valle, por el sur, ya través del impresionante desfiladero del Congosto del Ventanillo, de paredes verticales.
 

Los conjuntos rurales se fueron dispersando por los pequeños valles, como Vallibierna, Estós o el de Cregueña. Todos juntos forman el Valle de Benasque.

Allá por el siglo XI ya se tenían noticias de la existencia de este típico pueblo pirenaico. La parte más antigua del pueblo conserva muestras interesantes de antiguas casonas y edificios tradicionales, como la Casa de Cornel, con portal blasonado y patio politicado. Es también destacable la parroquia de San Lorenzo, bello conjunto del siglo XVI.
Hoy, Cerler ha pasado a ser un importante centro de reunión para los amantes de los deportes de nieve. Su moderna estación de esquí alpino cumple esta temporada su veinticinco aniversario. Veinticinco años de historia en los que se ha mantenido inalterado su paisaje.

La estación de esquí de Cerler dispone de pistas perfectamente acondicionadas para todos los niveles de esquí, con una excelente calidad de nieve durante toda la temporada. Sus instalaciones de producción de nieve artificial y sus elevadas cotas aseguran las excelentes condiciones de las pistas. En la estación de Cerler se esquía a una altura de 2.630 metros.

Es la estación más alta del Pirineo, tanto español, como francés y andorrano. Pero Cerler guarda otros alicientes, como subir al pico Gallinero, punto desde el que se divisa el Valle de Benasque en toda su extensión. Sus treinta pistas perfectamente balizadas y señalizadas permiten satisfacer al máximo las exigencias de los esquiadores. El trazado de algunas de sus pistas que discurre entre frondosos bosques de corúferas y unas panorámicas excepcionales convierten a Cerler en uno de los centros invemales de mayor encanto del Pirineo.

 

 

por R Quintana Garzon