Historia de Vigo
La fortificación
El descubrimiento de América convirtió la ría de Vigo en un punto estratégico fundamental: puerta del Atlántico. Las islas Cíes eran de antiguo un refugio de bucaneros. La orografía de monte de la ciudad la hacía a su vez muy vulnerable para la artillería naval cuando hubo cañones y acercarse hasta Vigo para matar el hambre por las bravas parecía un hábito deportivo. Drake la invadió en 1585 con 18 navíos y 2.000 hombres que robaron mucho ganado. Volvió cuatro años después y la arrasó. Así que en 1656 se acometió la fortificación. El castillo de San Sebastián y el baluarte de
A Laxe, junto al Berbés, fueron sus principales defensas. Un sargento mayor cerraba a las once de la noche las seis puertas de las murallas. Pero ni una ni otra cosa pudo evitar que otro inglés, Micheles, sembrara intramuros el caos, en 1719, ordenando el ataque de otra escuadra inglesa de 80 navíos de guerra y 40 barcos de transporte con 5.000 hombres a bordo. Fue un acto de represalia. Poco antes, una escuadra que salió de Vigo con mucha tropa irlandesa había intentado invadir Escocia en apoyo de los Estuardo. Como la Invencible, esta flota acabó
desarbolada antes de tocar tierra, aunque eso no detuvo a Micheles.
Tesoros de Rande
El 23 de septiembre de 1702 entró en la ría, procedente de La Habana, la Flota de la Plata (22 navíos españoles escoltados por 34 franceses) intentando esquivar el acoso de más de 50 buques de guerra británicos, holandeses y alemanes. Esta escuadra asediaba el puerto de Cádiz que entonces ostentaba el monopolio de la Carrera de Indias, cuando tuvo noticias de que la Flota de la Plata cruzaba el océano con 108 millones de piezas "de a ocho", o sea, casi 3.000 toneladas de plata a 27 gramos la pieza. Los españoles se refugiaron en Vigo y se aprestaron a la defensa. El 23 de octubre, "desapacible día otoñal, lluvioso, con una densa neblina y una ligera brisa del sur", la flota británica abrió las hostilidades.
Según unos, ya había dado tiempo a descargar la plata y lIevarla a Lugo; según otros, las trabas burocráticas la mantenían a bordo. Viéndose perdidos, los españoles, después de sacar una parte del tesoro, hundieron los barcos con más de 40 millones de piezas "de a ocho", entre el estrecho de Ronde y la isla de San Simón. Desde entonces se han acometido numerosos proyectos de rescate, con resultados anecdóticos. El único que lo consiguió fue el capitán Nema, en 20. 000 leguas de viaje submarino. Y los marineros vigueses, que construyeron un sólido muelle de madera con los restos del naufragio.
Patente de corso
La patente de corso permitía asaltar los barcos comerciales enemigos, los armadores vigueses la obtuvieron de la Corona y con ello la ciudad ganó prosperidad. Ya en 1680 ante el escribano de la villa se compran y se venden esclavos negros para trabajar en casas de cónsules, militares o familias pudientes. Las de los armadores corsarios lo eran. El siglo XVIII fue glorioso, el último año, 1799, consiguieron atrapar
21 barcos ingleses. Buenaventura Marcó del Pont fue uno de sus beneficiarios. Comerciante acaudalado, gobernó la ciudad y costeó personalmente el altar del Cristo de la Victoria en la Colegiata.
La Reconquista
Durante la Guerra de la Independencia los franceses entraron en Vigo el 31 de enero de 1809. Sólo pudieron ocupar la plaza durante 58 días. La ciudad no disponía de guarnición militar, destacada a guerrear a León, y la resistencia quedó en manos de la Milicia Honrada, el pueblo. De ella pasaron a la historia los nombres de Cachamuíña, Morilla, Almeida, el abad de Valadares y Carolo, además del Cristo de la Victoria, cuya intercesión se dice que resultó decisiva. Cada 28 de marzo se recuerda la gesta. El Cristo, que ya existía, ganó en devociones y Vigo, el título de "Ciudad Fiel, Leal y Valerosa".
En la segunda mitad del siglo XVIII se instala en las costas gallegas una abundante colonia de comerciantes e industriales catalanes. Revolucionan las artes de pesca y el sector de transformación. Las fábricas de salazón serán luego de conservas. En Vigo ocupan el Areal con sus casas y fábricas. La expansión de la ciudad, en el cruce de los siglos XIX Y XX, derriba las murallas y empieza a comerle amplios terrenos al mar. Esta burguesía conservera, la sardiñocracia, auspicia el desarrollo y el drástico cambio de fisonomía de Vigo.
Merluzas "como homes" Valentín Paz Andrade, prohombre del galleguismo, había visto en Ciudad del Cabo unas merluzas "grandes
como homes" que, de vuelta a Vigo, animó a pescar. En 1962 salieron del puerto los dos primeros buques congeladores inventados en la ría, el Lemas para las Malvinas y el Andrade para Suráfrica.
A éste no le dio tiempo a llegar. En las costas de Namibia había peixe para reventar las bodegas de 1.000 barcos. Magníficos ejemplares. Pero cuando llegaron a Vigo las placeras se mofaban tirándolos al suelo para que rebotaran: "Non é peixe, senon pao" (No es pescado, sino palo), reían augurando su fracaso frente a I fresco de siempre. Pero había nacido Pescanova y la flota de gran altura, de grandes distancias, de Vigo. La ciudad entró en una época de gran apogeo. Barcos para todo el mundo y coches para Citroen. La población de 1945, 132.000 habitantes, se duplicó en
pocos años.
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