Visitar el Puerto de Vigo


Vigo presume de contar con el mejor puerto natural de España. Las islas Cíes lo protegen del mar abierto. El corredor existente frente a las costas gallegas es utilizado desde siempre por los barcos que navegan desde e! norte de Europa a los mares de! sur y viceversa. Ahora son decenas de miles. La Costa da Morte es e! tramo más difícil de esa obligada derrota, la bahía de Vigo ofrece remansos. Sus aguas alcanzan los 30 metros de profundidad por la ensenada de Rande. Pese a estas condiciones naturales, Vigo sólo obtuvo licencia para entablar negocios marítimos con América en e! siglo XVIII. A Coruña y Baiona, en la misma ría, tenían en exclusiva esos derechos comerciales y para defendidos aducían que, por tener mucho trato con los ingleses, en Vigo "vivían con mucha soltura en las cosas de la fe y de religión ( ... ) quebrantando crucifijos y acuchillando con sus espadas las cruces". Hasta el siglo pasado los muelles fueron de madera, incluido el construido con los restos navales de la batalla de Rande. Hubo uno de hiena que no demostró mayor firmeza. En 1853 se construyó e! muelle de piedra de A Laxe. En 1890, cuando Vigo ya era el primer puerto pesquero de España, la Junta del Puerto acometió los rellenos y construyó su primera infraestructura.

Almacenes, lonjas, varaderos, astilleros y todo los tinglados portuarios, civiles y militares, se asientan hoy sobre terrenos ganados al mar, desde el fondo de Rande hasta Bouzas, a lo largo de cuatro o cinco kilómetros con verja reglamentaria. Componen una barrera que, paradójicamente, separa la ciudad del mar y deja pocos resquicios a la relación próxima con la placentera bahía. El público accede al puerto desde los jardines de Elduayen o bajando desde Porta do Sol por la calle Carral, según apunta el beatífico Sirena. En esta calle tenían su "punto", en el siglo XIX, las diligencias que salían de Vigo, de donde procede su dedicación hostelera: hoteles familiares, posadas, restaurantes .. , Carral conduce por lo que fue la punta de A Laxe, dejándola a la izquierda, a la estación marítima, con el muelle de cruceros. Este muelle ayuda a cerrar la dársena de las lanchas de pasajeros que cruzan la ría (islas Cíes, Cangas, Moaña y excursiones específicas durante el verano).

Aliado, el Club Náutico y un pequeño complejo de bares y restaurantes con terraza. Pero sólo es posible pasear a la orilla del mar en Bouzas, además de en las playas, Bouzas fue puerto, en términos sardineros, más importante que el de Vigo. Fue ayuntamiento independiente y conserva un talante marinero propio y endogámico, con una mUSlca en el habla que diferencia a sus habitantes de los demás vigueses y los emparenta con los de Cangas do Morrazo, enfrente. Para llegar a Bouzas desde Vigo se solía utilizar un falucho de posta, lo más rápido. Sobre 1920 salieron de su puerto las primeras parejas para faenar al arrastre en el Gran Sol -toponímico equívoco que en inglés es Grand Sale, Gran Lenguado- y sus patrones descubrieron caladeros portentosos. Registraban la extensión de las playas pesqueras, la densidad de sus bancos, en pequeños cuadernos que hacían las veces de cartas marinas secretas. las cuales se transmitieron luego a hijos y parientes como preciada parte de las herencias. El Gran Sol es el mar Céltico que ya conocieron los ascendientes de los gallegos en la época prerromana.

El fondo plano que se utiliza en la parte más interior de la ría; desde Coruxo a Baiona, las más comunes tienen la proa chata (y se llaman gamelas), desfigurada la playa, ahogada por el reciente relleno promovido por la Zona Franca, que tiene ahí su sede. En él también tienen terminal de atraque los transbordadores que diariamente comunican Vigo con el puerto francés de Saint Nazaire para el transporte de los componentes y, alternativamente, de los vehículos acabados de Citroen. Un paseo, cuya Única gloria es su proximidad al mar, contornea parte del relleno. El primer cinturón de circunvalación de Vigo (en construcción) acabará ahí.

El gran movimiento portuario apenas es perceptible. Muchos barcos atracan en pantalanes privados. Los congeladores salen y proceden de los caladeros más remotos, de los más inhóspitos del mundo, donde permanecen de cuatro a siete meses sin tocar tierra. Son fábricas flotantes, de tecnología propia inventada en los astilleros de la ría para congelar las mareas (denominación que lo mismo se aplica al total de capturas que al periodo empleado por el barco en obtenerlas). Su armamento suscitó a la vez el desarrollo de la industria del frío y el tejido de almacenes que se  
extiende por Beiramar, entre Bouzas y O Berbés.

Las aportaciones navieras de Vigo se centran más que nada en las tecnologías de pesca. La faena por parejas, el arrastre por popa, los congeladores o la pesca de profundidad, hasta los 2.000 metros, cosa que no se creía posible. Fue después de que Namibia, recién proclamada su independencia en 1990, expulsara de sus aguas a la flota congeladora. Algunos armadores probaron la pesca de profundidad y la aplicaron en aguas internacionales del Atlántico noroccidental. El apresamiento del buque Estay por patrulleras canadienses, desató la "guerra del fletán negro" en 1995. Gracias a esta flota de larga distancia, Vigo ostenta la primacía pesquera en Europa.

El pescado fresco procede de la propia ría, de las costas gallegas o portuguesas, y del Gran Sol. Las descargas se realizan a diario en los muelles y lonja del Berbés, a partir de la medianoche. Las subastas, a pal1ir de las 5.30 horas. El trajín que todo ello genera, las mil caras y especies de pescado que se manipula, transmiten la imagen más genuina del puerto, "el vientre de Vigo", que puede presenciarse con autorización previa de la Autoridad Portuaria o de unos guardas comprensivos que lo entiendan.