VAL MIÑOR


Dos de los municipios del Val o Valle Miñor, Nigrán y Baiona, bordean el final de la ría de Vigo y de las Rías Baixas, mientras que el tercero, Gondomar, se sitúa en el interior y aporta el universo rural más característico del valle. Desde la plaza de Anlérica, de Vigo, puede seguirse el antiguo recorrido del tranvía, una de las nostalgias más vivas en la comarca, hasta A Ramallosa. Sobre el trazado de las vías se construyó la actual carretera, ampulosamente llamada la autovía.

Nigrán pone la vertiente septentrional del Val Miñor. La playa de Patos (2 km de longitud, hace poco urbanizada) es la más próxima a Vigo. Siguiendo por la costa, en Monteferro, proa del municipio, levantaron en 1913 un monumento a los Mártires de la Marina Universal. Son mucho más cautivadoras las vistas sobre las Cíes o Baiona, o dar un paseo, que puede llegar hasta el faro, abajo, a la misma orilla acantilada del mar (después hay que subir).

En panxón se encuentran dos monumentos destacados y próximos: un arco suevo de origen visigodo (siglo VII), descubielto cuando trataban de reconstruir la iglesia románica, y el neogótico Templo Votivo del Mar (1937), de Antonio Palacios. Panxón tiene un bonito puerto pesquero y su playa, Area Alta, es la preferida por los surfistas de la zona. Empalma con Playa América, de arena más fina y dorada, y juntas suman más de 2,5 km de longitud, con anchuras de arenal que llegan a los 180 m. El río Miñor pone en A Ramallosa la frontera de Nigrán con Baiona, donde aún se pueden disfrutar otras playas. El puente medieval de A Ramallosa (s. XlII, transición del románico al gótico) se debe a san Telmo. Este espacio, de marismas y fangos, es muy rico en moluscos (almeja, berberecho) y pesca (anguila, robalo ... ). Río arriba destaca un denso bosque de ribera y zonas palustres con su flora y fauna asociadas, así como una pequeña colonia de galápago leproso originada a partir de ejemplares escapados de la cautividad.

El Val Miñor es territorio generoso en pazos, las casas solariegas gallegas. Alcanzan su apogeo tras el descubrimiento de América, con la importación del maíz (millo), que revoluciona la agricultura en Galicia. En Nigrán los había antes del XVI, pero su arquitectura, como la de todos los gallegos, suele mezclar los estilos renacentista, barroco y neoclásico. Los hidalgos que los habitaban, intermediarios de la alta nobleza que vivía en la Corte, se enriquecieron subarrendando las tierras a los campesinos. Los más significativos de Nigrán son los de Cadaval, Cea y Torre da Touza. Los dos primeros a 1 km y el tercero, a 3 km por la PO-332. Residencias privadas, sólo puede apreciarse su exterior.